Primera edición · 2026 · Publicado en Colombia
Historias que dolieron. Verdades que callé. Y sarcasmo… mucho sarcasmo.
Estas páginas no nacieron para dejar bien parada a nadie. Nacieron de historias que dolieron, verdades que se callaron demasiado tiempo y momentos tan absurdos que solo quedaban dos opciones: llorar o convertirlos en sarcasmo.
Yenny Astrid Londoño escribe desde ese lugar incómodo donde la dignidad se tropieza con la locura, el amor se confunde con costumbre y una mujer aprende a reconocerse después de sobrevivir a sus propias decisiones.
Aquí hay memoria, confesiones, rabia, humor y una honestidad que no se maquilla. No ofrece fórmulas para arreglar la vida. Ofrece algo más útil: palabras para mirarla de frente, reírse de lo que dolió y seguir caminando sin disculparse por ser quien se es.
Si venís buscando una autobiografía ordenada, de pronto este no sea tu libro. Pero si alguna vez la vida te dio una cachetada de esas que todavía escuecen… entonces sentate.
No siempre por miedo, sino porque decirlas puede herir a alguien más. Porque hay verdades que, aunque sean ciertas, también pueden romper.
Y entonces aparece el silencio. No porque no duela. Duele. Pero a veces el silencio parece menos violento que una verdad dicha sin anestesia.
Por eso todos guardamos historias. Historias que no contamos completas porque nos da vergüenza, porque nos da miedo que nos juzguen o, simplemente, porque creemos que a nadie le importan.
Ella también guardó las suyas. Durante años se las tragó con rabia, con culpa, con sarcasmo, con esa sonrisa que una aprende a ponerse cuando no quiere explicar el desastre que lleva por dentro.
Hasta que un día se cansó de callarse. Y cuando una se cansa de verdad, ya no hay garganta que aguante ni silencio que alcance.
Este libro no se escribió para dar lástima, ni para que la admiren, ni mucho menos para dar lecciones de vida. Se escribió porque hay dolores que no se curan hablando: hay heridas que solo empiezan a cicatrizar cuando una se atreve a escribirlas.
Y tal vez por eso este libro no viene limpio. Viene con rabia. Con heridas. Con sarcasmo. Con preguntas. Con memoria. Introducción
Porque hay palabras que solo duelen mientras uno les tenga miedo. El día que las hacés tuyas, dejan de ser insultos y se convierten en libertad. No para provocar. No para escandalizar. Sino porque esa también soy yo.
Hay que ser muy cuerda para sobrevivir en este puto mundo de mierda, y lo suficientemente loca como para no dejarse romper del todo. Introducción
Pero este libro no habla solamente de ella. Habla de todos nosotros. Porque todos hemos amado a quien no debíamos, todos hemos perdido a alguien, todos hemos sentido culpa, todos hemos perdonado de más y todos nos hemos roto alguna vez.
Porque a veces lo que decidimos callar pesa muchísimo más que todo lo que nos atrevimos a decir.
Hay palabras que no caben dentro de un capítulo. Hay conversaciones que nunca ocurrieron. Hay despedidas que jamás tuvieron un final digno. Hay preguntas que nadie respondió.
Estas cartas no buscan respuestas. Buscan descanso. No fueron escritas para recuperar a nadie, ni para hacer sentir culpable a nadie, y muchísimo menos para pedir perdón.
Olvidate por un momento de que esto es un libro. Imaginá que abriste un cajón viejo. De esos que todos tenemos. Donde guardamos fotos que ya no miramos, cartas que nunca enviamos y recuerdos que todavía huelen igual.
La traición nunca habla de la persona traicionada. Siempre habla del tamaño moral del traidor. Carta 1
El libro abre con una dedicatoria a la mujer que le enseñó lo único que de verdad le sirvió para sobrevivir.
Gracias por ser la madre más inteligente del mundo.
Gracias por enseñarme a llenar crucigramas, a leer, a escribir y, sobre todo, a cuestionar.
Porque mientras el mundo quería mujeres calladas, tú me enseñaste a pensar.
Mientras otros enseñaban obediencia, tú me diste ideas.
Y mientras la vida intentaba volverme pequeña, tú me diste alas.
No me diste una armadura. Me diste sabiduría. Y eso fue más que suficiente.
Tu ausencia no me silenció. La llené de tinta.
Aquí no vas a encontrar una mujer perfecta. Vas a encontrar una mujer que se equivocó muchas veces. Que amó a quien no debía. Que confió en personas equivocadas. Que lloró hasta quedarse sin lágrimas. Que enterró gente que amaba. Que sobrevivió a traiciones.
Que se levantó cuando ni ella misma apostaba un peso por volver a hacerlo. Y, sobre todo, una mujer que decidió dejar de pedir permiso para ser quien es.
Si alguna enseñanza quisiera dejarte, no sería una frase bonita para poner en una taza. Sería esta:
No le regalés tu paz a nadie. No negocies tu dignidad. No te quedés donde te apaguen. Y jamás olvidés que el amor propio también se aprende… aunque a algunos nos toque aprenderlo a punta de golpes.
Porque hubo un tiempo en que buscaba que alguien la eligiera. Hoy ya no. Hoy se eligió ella.
Locamente cuerda… y, por fin, completamente libre. Yenny Astrid Londoño
Porque llegó la hora de abrir el cajón que permaneció cerrado durante demasiados años. Disponible en Amazon en tres formatos: eBook, tapa blanda y tapa dura.
También disponible en inglés como F*cked-Up Stories, Brutally Honest Words.
Yenny Astrid Londoño escribe desde la catarsis: memoria, confesión y sarcasmo en dosis iguales. Colombiana, empresaria, madre, y —según ella misma— locamente cuerda. Su marca de fábrica es decir en voz alta lo que la mayoría solo se atreve a pensar.
«Yo ya no escribo para gustarle al mundo. Escribo para serle fiel a la mujer que veo cada mañana en el espejo.»