Detrás de los libros
100 formas de hacer el ridículo sin perder la dignidad
El ridículo dura cinco minutos. Las anécdotas duran toda la vida.
Por Yenny Astrid Londoño · 29 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Todos hacemos el ridículo
Solo que algunos lo niegan. Otros lo esconden. Y unos pocos tenemos el descaro de escribir un libro sobre eso.
Durante años, Yenny Astrid Londoño pensó que la dignidad consistía en no equivocarse: en no caerse, en no decir la palabra incorrecta, en no amar de más, en no confiar en quien no debía, en no publicar la indirecta, en no llorar en el carro, en no regalar el trabajo, en no volver con quien juró que nunca volvería.
Qué equivocada estaba!
La dignidad nunca estuvo en evitar el ridículo. Estuvo en levantarse cada vez que la vida decidió hacerla protagonista de otro.
Estas páginas no contienen personas perfectas. Contienen seres humanos. Gente que se enamoró de quien no debía. Que hizo el oso en redes sociales. Que metió la pata con la familia. Que tomó malas decisiones. Que creyó que podía con todo. Y que, aun así, siguió adelante.
Tal vez mientras leas este libro te rías de ella. Pero no te confíes demasiado.
La dignidad no es no caerse. Es levantarse antes de que terminen de reírse.
No es un manual para dejar de hacer el ridículo
Sería mentirte, y ya bastante mentira hay en las redes sociales con gente fingiendo que su vida es una sesión de fotos permanente. Este es un manual para hacerlo con estilo, con carcajada y, sobre todo, sin arrodillarse ante nadie después.
Cien formas. Cien maneras en las que una —o vos, o cualquiera con el ego suficientemente sano como para reconocerse— puede quedar como una payasa de feria y aun así salir con la cabeza en alto.
Porque el ridículo, bien vivido, no es vergüenza. Es material.
Aquí no vas a encontrar cien maneras de evitar el ridículo. Vas a encontrar cien pruebas de que nadie tiene la vida tan resuelta como aparenta.
Ni el que da consejos. Ni el que juzga. Ni el que publica frases sobre paz interior. Ni la que escribe este libro. Sobre todo, la que escribe este libro.
Y no hay forma incorrecta de leerlo: podés ir en orden, como una lectora disciplinada que sigue instrucciones, o abrirlo al azar, como quien consulta un oráculo del ridículo, y dejar que el destino te muestre exactamente la forma que necesitás leer hoy.
El mapa del ridículo
Diez territorios de la vida donde el ridículo prolifera con más facilidad, más siete interludios que nadie pidió pero todos necesitábamos.
Capítulo 1Formas de hacer el ridículo en el amor
Capítulo 2Formas de hacer el ridículo en las redes sociales
Capítulo 3Formas de hacer el ridículo con la familia
Capítulo 4Formas de hacer el ridículo en mis propios negocios
Capítulo 5Formas de hacer el ridículo con las amistades
Capítulo 6Formas de hacer el ridículo en la cama
Capítulo 7Formas de hacer el ridículo con el tarot y la espiritualidad
Capítulo 8Formas de hacer el ridículo tratando de «mejorar como persona»
Capítulo 9Formas de hacer el ridículo con el cuerpo, la edad y la belleza
Capítulo 10Formas de hacer el ridículo… y no perder la dignidad de todos modos
InterludioDiccionario Ridículo–Español
InterludioPrueba de autodiagnóstico: ¿qué tan ridícula sos en realidad?
InterludioEl Horóscopo del Ridículo
InterludioLa lista oficial de vergüenzas (del uno al diez)
InterludioMensajes que nunca debí mandar (pero mandé)
InterludioLas excusas más usadas del planeta (y su traducción real)
InterludioCosas que juré que nunca haría (y las hice absolutamente todas)
ExtrasManual de Dignidad de Bolsillo · Cartas breves que también necesitaba escribir · Epílogo
Muestra gratis: nueve formas de hacer el ridículo en el amor
El amor es, sin discusión, el laboratorio más grande de ridículos de la humanidad. Ahí es donde una mujer inteligente, con maestría, negocio propio y autoestima aparentemente sólida, se convierte de un día para otro en una adolescente con el celular pegado a la cara esperando dos rayitas azules.
Escribirle «ya lo superé» quince veces en un mes
Si tenés que anunciarlo tantas veces, no lo superaste: lo estás ensayando.
Maquillarse para una videollamada de «solo para hablar de los niños»
No me dio vergüenza haberme arreglado. Me dio vergüenza descubrir para quién lo había hecho.
Espiar a la nueva pareja del ex hasta memorizar su currículum
El algoritmo no me delató. Me delató mi propio dedo, que ya sabía el camino de memoria.
Llorar en el baño de un restaurante y volver a la mesa sonriendo
Y no, no es hipocresía. Es sobrevivencia con servilletas de papel.
Creer que el horóscopo habla específicamente de tu ex
El universo no tiene tiempo para tu ex. Está demasiado ocupado sosteniendo galaxias.
Escribir la indirecta perfecta y publicarla como si «no fuera para nadie en especial»
Cuando una no se atreve a hablar claro, termina gritándole al público lo que quería decirle a una sola persona.
Quedarse «solo para verlo sufrir» y terminar sufriendo una misma
Quería que él sufriera viéndome bien. Terminé sufriendo yo, viéndolo a él.
Presentarle «un amigo» a tu ex para darle celos
Los celos, cuando se fabrican, se notan tanto como una peluca en día de viento.
Cambiar de foto de perfil justo después de una pelea
La foto decía «estoy perfecta». Los ojos hinchados fuera del encuadre tenían otra versión.
Quedan noventa y una. Y las de la cama vienen peores.
Advertencia: para quién es este libro
Sí, es para ti
- Para las que se cayeron en tacones en plena calle y se levantaron diciendo «yo venía probando el pavimento».
- Para quien ya se cayó, se rió y siguió caminando.
- Para quien tiene el ego suficientemente sano como para reconocerse en una página ajena.
- Para quien disfruta la vergüenza ajena. Esa es la mejor parte.
- Para quien leyó Putas Historias, Putos Escritos y quedó esperando la otra mitad de la historia.
No, mejor cerralo ya
- Si te creés perfecto.
- Si editás tus historias antes de contarlas, quitando las partes donde quedaste como el hazmerreír del barrio.
- Si buscás un libro de autoayuda con velitas y frases de calendario.
- Si te ofende una palabrota bien puesta.
Acá el único incienso que hay es el humo que sale cuando una mete la pata.
Bienvenidos otra vez a mi cabeza
Entren con confianza. Pero cuidado con los escalones. Disponible en Amazon en tres formatos: eBook, tapa blanda y tapa dura.
Al final vas a encontrar un manual de bolsillo, un certificado que nadie te pidió pero que te merecés, y unas cartas que, como siempre, no pienso enviar.
Sobre la autora
Este prólogo lo escribe ella misma porque nadie conoce sus ridículos con tanto detalle, tanta memoria y tan poca vergüenza. Después de todo, sería muy descarado dejarle a otra persona la tarea de contar sus propias estupideces.
El ridículo no me lo quitó nadie. Me lo gané yo solita, con esfuerzo, constancia y muy poca vergüenza.
¿Todavía no leíste la primera parte? Putas Historias, Putos Escritos está en
eBook,
tapa blanda y
tapa dura.
El libro
100 formas de hacer el ridículo sin perder la dignidad
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Escrito por Yenny Astrid Londoño


