Si buscás frases bonitas para subir el ánimo, cerrá esta página de una vez.
En serio.
Te vas a ahorrar plata y yo me voy a ahorrar una mala reseña.
Escribo para la gente que ya entendió que la vida no viene con música de fondo, que las personas perfectas solo existen en Instagram y que, a veces, la única forma de sobrevivir es reírse de la tragedia.
Escribo sobre gente real. De esa que todos conocemos. El jefe que cree que nació para dar órdenes. La amiga que vuelve con el mismo imbécil por quinta vez. El gurú que vende fórmulas para hacerse millonario mientras vive de vender cursos para hacerse millonario.
A muchos les cambio el nombre.
A otros ni siquiera hace falta.
Acá no vas a encontrar discursos de superación personal ni promesas de que tu vida cambiará después de leer un libro.
Con suerte, vas a cerrar la última página riéndote.
Con un poco de mala suerte, también vas a reconocer a alguien.
O peor...
Te vas a reconocer vos.
Y si en algún momento soltás una carcajada y al segundo siguiente pensás:
«Jueputa... eso me pasó a mí.»
Entonces el libro hizo exactamente lo que tenía que hacer.