Yenny Astrid Londoño.

Detrás de los libros

Putas historias, putos escritos

Historias que dolieron. Verdades que callé. Y sarcasmo… mucho sarcasmo.

Por Yenny Astrid Londoño · 29 de julio de 2026 · 7 min de lectura

Putas historias, putos escritos

No es un libro bonito.

Es real.

Estas páginas no nacieron para dejar bien parada a nadie. Nacieron de historias que dolieron, verdades que se callaron demasiado tiempo y momentos tan absurdos que solo quedaban dos opciones: llorar o convertirlos en sarcasmo.

Aquí hay memoria, confesiones, rabia, humor y una honestidad que no se maquilla. No ofrece fórmulas para arreglar la vida. Ofrece algo más útil: palabras para mirarla de frente, reírse de lo que dolió y seguir caminando sin disculparse por ser quien se es.

Si venís buscando una autobiografía ordenada, de pronto este no sea tu libro. Pero si alguna vez la vida te dio una cachetada de esas que todavía escuecen… entonces sentate.

Hay cosas que uno nunca dice

No siempre por miedo, sino porque decirlas puede herir a alguien más. Porque hay verdades que, aunque sean ciertas, también pueden romper.

Y entonces aparece el silencio. No porque no duela. Duele. Pero a veces el silencio parece menos violento que una verdad dicha sin anestesia.

Por eso todos guardamos historias. Historias que no contamos completas porque nos da vergüenza, porque nos da miedo que nos juzguen o, simplemente, porque creemos que a nadie le importan.

Ella también guardó las suyas. Durante años se las tragó con rabia, con culpa, con sarcasmo, con esa sonrisa que una aprende a ponerse cuando no quiere explicar el desastre que lleva por dentro.

Hasta que un día se cansó de callarse. Y cuando una se cansa de verdad, ya no hay garganta que aguante ni silencio que alcance.

Este libro no se escribió para dar lástima, ni para que la admiren, ni mucho menos para dar lecciones de vida. Se escribió porque hay dolores que no se curan hablando: hay heridas que solo empiezan a cicatrizar cuando una se atreve a escribirlas.

Y tal vez por eso este libro no viene limpio. Viene con rabia. Con heridas. Con sarcasmo. Con preguntas. Con memoria.

¿Por qué ese título?

Porque hay palabras que solo duelen mientras uno les tenga miedo. El día que las hacés tuyas, dejan de ser insultos y se convierten en libertad. No para provocar. No para escandalizar. Sino porque esa también soy yo.

Sarcástica

  • Porque la vida enseñó que, si una no aprende a reírse de sus propias desgracias, termina llorándolas para siempre.

Puta… como la vida misma

  • Porque la vida también seduce, promete, ilusiona, enamora… y cuando menos lo esperás, te da la espalda y te deja tirada aprendiendo a levantarte sola.

Loca

  • Porque todavía cree en la gente.
  • Porque sigue ayudando aunque muchas veces le fallen.
  • Porque sigue levantándose después de caerse.
  • Porque todavía sueña.
  • Porque todavía escribe.
  • Porque todavía cree que vale la pena vivir, aunque a veces la vida sea una hijueputa.
Hay que ser muy cuerda para sobrevivir en este puto mundo de mierda, y lo suficientemente loca como para no dejarse romper del todo.

Los 23 capítulos

Pero este libro no habla solamente de ella. Habla de todos nosotros. Porque todos hemos amado a quien no debíamos, todos hemos perdido a alguien, todos hemos sentido culpa, todos hemos perdonado de más y todos nos hemos roto alguna vez.

Capítulo 1Para los que nunca fueron escuchados

Capítulo 2Puta, libidinosa y sin arrepentimientos

Capítulo 3Yo no rehabilito gamines

Capítulo 4Aceptando migajas de un don nadie

Capítulo 5Usando cuerpos como curitas

Capítulo 6La traición disfrazada de amiga

Capítulo 7Patrocinadora oficial de un descarado

Capítulo 8La paz mental no se negocia… y mi tiempo tampoco

Capítulo 9Cuando una mujer libre se vuelve pecado

Capítulo 10¿Y ahora qué putas hago con esta libertad?

Capítulo 11Cuando la familia te quiere ver bien… pero no mejor que ellos

Capítulo 12Los que se van no duelen por irse… duelen porque nos dejan vivos

Capítulo 13Los que me obligaron a seguir viviendo

Capítulo 14Las mujeres que me enseñaron a resistir

Capítulo 15Ya lloré lo que tenía que llorar… ahora les voy a decir lo que nadie les quiere decir

Capítulo 16Si Dios, la vida y hasta el cuerpo te hablan… ¿por qué seguís sin escuchar?

Capítulo 17No es amor… es apego disfrazado con incienso

Capítulo 18Yo no acuso a nadie… pero las cartas sí me ponen a pensar

Capítulo 19No soy tu esclava espiritual

Capítulo 20A mí nadie me sanó. Yo me reconstruí sola.

Capítulo 21No construí una empresa. Me reconstruí a mí.

Capítulo 22¿Y si el karma no es castigo… sino espejo?

Capítulo 23Yo no fui perfecta. Fui yo. Y eso es suficiente.

Las cartas que no envió

Porque a veces lo que decidimos callar pesa muchísimo más que todo lo que nos atrevimos a decir.

Hay palabras que no caben dentro de un capítulo. Hay conversaciones que nunca ocurrieron. Hay despedidas que jamás tuvieron un final digno. Hay preguntas que nadie respondió.

Estas cartas no buscan respuestas. Buscan descanso. No fueron escritas para recuperar a nadie, ni para hacer sentir culpable a nadie, y muchísimo menos para pedir perdón.

Olvidate por un momento de que esto es un libro. Imaginá que abriste un cajón viejo. De esos que todos tenemos. Donde guardamos fotos que ya no miramos, cartas que nunca enviamos y recuerdos que todavía huelen igual.

Al hombre que creyó que era insustituible

A la amiga que me abrazaba mientras me apuñalaba

A la familia que opinó… pero nunca apareció

A la mujer que fui… y que jamás volvió a abandonarse

Al hombre que supe amar… aunque la vida no nos alcanzó

A mis hijos… los que parí y los que la vida me regaló

A mi mamá… la más grande de todas

A vos, que eras mi familia… hasta que un día dejaste de serlo

Al que volvió… cuando ya no lo necesitaba

Al mundo… por si todavía cree que puede decirme quién tengo que ser

La traición nunca habla de la persona traicionada. Siempre habla del tamaño moral del traidor.

Perdóname, madre, por mi vida loca

El libro abre con una dedicatoria a la mujer que le enseñó lo único que de verdad le sirvió para sobrevivir.

Gracias por ser la madre más inteligente del mundo.

Gracias por enseñarme a llenar crucigramas, a leer, a escribir y, sobre todo, a cuestionar.

Porque mientras el mundo quería mujeres calladas, tú me enseñaste a pensar.

Mientras otros enseñaban obediencia, tú me diste ideas.

Y mientras la vida intentaba volverme pequeña, tú me diste alas.

No me diste una armadura. Me diste sabiduría. Y eso fue más que suficiente.

Tu ausencia no me silenció. La llené de tinta.

Epílogo: yo ya me elegí

Aquí no vas a encontrar una mujer perfecta. Vas a encontrar una mujer que se equivocó muchas veces. Que amó a quien no debía. Que confió en personas equivocadas. Que lloró hasta quedarse sin lágrimas. Que enterró gente que amaba. Que sobrevivió a traiciones.

Que se levantó cuando ni ella misma apostaba un peso por volver a hacerlo. Y, sobre todo, una mujer que decidió dejar de pedir permiso para ser quien es.

Si alguna enseñanza quisiera dejarte, no sería una frase bonita para poner en una taza. Sería esta:

No le regalés tu paz a nadie. No negocies tu dignidad. No te quedés donde te apaguen. Y jamás olvidés que el amor propio también se aprende… aunque a algunos nos toque aprenderlo a punta de golpes.

Porque hubo un tiempo en que buscaba que alguien la eligiera. Hoy ya no. Hoy se eligió ella.

Locamente cuerda… y, por fin, completamente libre.

Destapá una Coca-Cola

Porque llegó la hora de abrir el cajón que permaneció cerrado durante demasiados años. Disponible en Amazon en tres formatos: eBook, tapa blanda y tapa dura.

También disponible en inglés como F*cked-Up Stories, Brutally Honest Words.

Sobre la autora

«Yo ya no escribo para gustarle al mundo. Escribo para serle fiel a la mujer que veo cada mañana en el espejo.»

Y la historia continúa: en 100 formas de hacer el ridículo sin perder la dignidad cuenta la otra mitad de su vida —la de los ridículos— en

eBook,

tapa blanda y

tapa dura.

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El libro

Putas historias, putos escritos

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