Pasó muchísimo tiempo. El suficiente para aprender a vivir sin vos.
Y decirlo ahora parece sencillo, pero no lo fue.
Hubo un tiempo en que todavía esperaba saber de vos. No necesariamente que volvieras con flores, mariachi y una explicación de cuarenta páginas —tampoco exageremos—, pero sí alguna señal. Una conversación. Una respuesta. Algo que pusiera en orden todo eso que había quedado atravesado.
Después dejé de esperar.También dejé de buscar.
De imaginar conversaciones que probablemente nunca iban a pasar. De preguntarme qué habría ocurrido si alguno de los dos hubiera dicho algo diferente, se hubiera quedado un poco más, se hubiera ido antes o hubiera tenido la maravillosa claridad que siempre aparece cuando ya todo terminó.
Qué útil llega la inteligencia después del desastre.
La vida siguió, como siempre hace
El mundo no baja la velocidad porque a vos se te haya roto algo
Uno cree que ciertas ausencias van a detener algo importante. Que el mundo debería por lo menos bajar la velocidad, hacer silencio un rato, respetar el acontecimiento.
Pero no.
Hay que trabajar. Pagar cuentas. Responder mensajes. Ir al supermercado. Resolver problemas que no tienen la menor consideración por el hecho de que uno tenga el corazón ocupado procesando otra cosa.
Y así, casi sin darse cuenta, uno empieza a aprender a vivir sin alguien.
No porque lo haya olvidado.No porque haya dejado de importar.Simplemente porque la vida obliga a seguir.
Aprender a vivir sin alguien no es olvidar
La gran confusión de todo el que intenta superar una relación
Creo que ahí está una de las grandes confusiones. Nos han vendido la idea de que superar una relación significa llegar a un punto en el que la otra persona ya no importa absolutamente nada. Como si sanar fuera una especie de lobotomía sentimental.
No.
Lo que no significa
- Olvidar a una persona que fue importante.
- Fingir que aquello nunca existió.
- Que la otra persona deje de importar absolutamente nada.
- Tener que odiarla para poder avanzar.
Lo que sí significa
- Dejar de buscar y aun así recordar.
- Dejar de esperar y aun así querer.
- Construir una vida completamente distinta sin negar la anterior.
- Reconocer que fue importante sin necesitar que vuelva.
Una cosa no borra la otra. Que hoy no necesite saber de vos para seguir con mi vida no convierte lo vivido en algo insignificante.
No funciona así.
Hay personas que se van, pero no desaparecen
Relaciones del pasado que siguen ocupando un lugar
Hay personas que pasan por la vida de uno y después apenas ocupan un recuerdo borroso. Uno sabe que estuvieron ahí porque hay fotos, conversaciones viejas o algún amigo que todavía recuerda la historia. Pero emocionalmente ya no queda demasiado.
Y hay otras.
Personas que forman parte de una época completa.De decisiones.De canciones.De lugares.De una versión de uno mismo que solamente existió mientras estaba con ellas.
No significa que uno siga viviendo en el pasado. Tampoco que quiera regresar. Simplemente significa que hubo una historia suficientemente importante como para dejar marca.
Vos sos una de esas personas para mí. Y admitirlo no me quita nada. No me vuelve débil. No significa que siga esperando.
Significa que tengo memoria.Qué escándalo.
También nos hicimos daño
Y a estas alturas repartir culpas ya no sirve de nada
Claro que hubo errores. De ambos lados. Seguramente hubo cosas que debimos decir y no dijimos. Otras que dijimos demasiado. Hubo momentos donde alguno tuvo razón y otros donde los dos probablemente estábamos hablando mierda con una seguridad impresionante.
Eso también pasa.
Pero después de tantos años, ponerse a repartir culpas empieza a parecerme un ejercicio bastante inútil.
¿Para qué?¿Para decidir finalmente quién ganó?¿Para entregar una medalla al que sufrió más?¿Para levantar un acta donde conste quién fue más hijueputa?
No me interesa.
Cada uno hizo lo que pudo con la cabeza que tenía, con los miedos que cargaba, con las heridas que todavía no entendía y con la manera de amar que conocía en ese momento.
Algunas cosas las hicimos bien.Otras las hicimos como el culo.Somos humanos.Qué novedad tan decepcionante.
No todo lo que termina fue un fracaso
Mirar una relación solo desde el final la deforma entera
También tardé en entender eso. Hay una costumbre muy rara de mirar las relaciones desde el final.
Si terminó mal, entonces todo fue malo.Si alguien se fue, entonces nunca quiso.Si hubo dolor, entonces nada valió la pena.
Y la vida no funciona de esa manera tan ordenada.
Una relación puede terminar hecha mierda y haber tenido momentos maravillosos. Una persona puede haberte querido bien durante años y después hacerte daño. Uno puede haber sido feliz dentro de una historia que finalmente no funcionó.
Las cosas pueden ser contradictorias. De hecho, suelen serlo.
Por eso hoy no necesito convertir lo nuestro en una tragedia para darle importancia. Tampoco necesito idealizarlo.
No fue perfecto.Nosotros tampoco.Pero existió.
Y hubo momentos en los que fue bueno. Eso también merece conservarse.
Dejar ir no siempre significa dejar de querer
Cerrar ciclos sin ceremonia, sin incienso y sin odiar a nadie
Hay personas que hablan de cerrar ciclos como si fueran ventanas. Se cierra. Se tranca. Se tira la llave. Se prende un incienso. Y listo. Nueva vida.
Qué eficiencia espiritual.
Yo no creo que funcione así.
A veces cerrar un ciclo simplemente significa dejar de intentar cambiar lo que pasó. Aceptar que terminó. Dejar de buscar respuestas que probablemente ya no hacen ninguna diferencia. Seguir adelante sin necesidad de odiar a quien quedó atrás.
Uno puede dejar ir a alguien sin convertirlo en enemigo. Puede quererlo desde lejos. Puede desearle bien. Puede recordar algo bonito sin sentir la obligación de regresar.
Eso también es avanzar.
Yo aprendí a vivir sin vos
Sin ceremonia, sin canción épica y sin diploma
Lo hice.Construí días donde no estabas.Después semanas.Después años.
Dejé de medir el tiempo por tu ausencia. Dejé de revisar si aparecías. Dejé de imaginar que cualquier mensaje podía ser tuyo.
Y un día me di cuenta de que ya sabía vivir sin vos.
No hubo ceremonia.No sonó ninguna canción épica.Nadie me entregó un diploma.Simplemente ocurrió.
Pero aprender a vivir sin alguien no significa aprender a borrar. Eso nunca fue necesario.
Hay historias que no duran toda la vida, pero se quedan viviendo en ella
Ni herida abierta, ni deuda, ni espera: parte de la historia
Creo que esa es la parte que más me importa.
No todas las historias están hechas para durar hasta el final. Algunas llegan. Cambian cosas. Nos muestran partes de nosotros mismos que no conocíamos. Después terminan.
Y aun así permanecen.
No como una herida abierta.No como una deuda.No como una espera.Como parte de la historia.
Y la nuestra, de alguna manera, se quedó.
No porque siga esperando. No porque no haya podido seguir. No porque crea que el pasado deba repetirse.
Se quedó porque hubo personas que fueron tan importantes que el tiempo puede alejarlas, cambiarlo todo, incluso volverlas completamente ajenas a nuestra vida cotidiana… pero no puede volverlas inexistentes.
Y vos, por mucho que haya pasado, nunca fuiste inexistente para mí.
Yenny Astrid
Hay historias que no duran toda la vida,
pero igual se quedan viviendo en ella.
Preguntas que me hacen siempre
Lo que escribe la gente que está aprendiendo a vivir sin alguien
¿Aprender a vivir sin alguien significa olvidarlo?
No. Aprender a vivir sin alguien no es olvidar: es dejar de necesitar su presencia para seguir con la propia vida. Uno puede dejar de buscar y aun recordar, dejar de esperar y aun querer. Que hoy no necesites saber de esa persona no convierte lo vivido en algo insignificante.
¿Cómo dejar ir a alguien sin convertirlo en enemigo?
Dejar ir a alguien no exige odiarlo. Se puede querer desde lejos, desearle bien y recordar algo bonito sin sentir la obligación de regresar. Repartir culpas años después suele ser un ejercicio inútil: cada uno hizo lo que pudo con la cabeza que tenía en ese momento.
¿Cerrar ciclos es dejar de querer a la persona?
No siempre. A veces cerrar un ciclo simplemente significa dejar de intentar cambiar lo que pasó: aceptar que terminó y dejar de buscar respuestas que ya no hacen ninguna diferencia. No hace falta una ceremonia ni un incienso.
¿Que una relación haya terminado mal significa que fue un fracaso?
No. Una relación puede terminar hecha mierda y haber tenido momentos maravillosos. Alguien puede haberte querido bien durante años y después hacerte daño. Las cosas pueden ser contradictorias; de hecho, suelen serlo. No hace falta convertir una historia en tragedia para darle importancia.
Sobre la autora
Yenny Astrid Londoño
Escribo porque matar es ilegal. Empresaria, tarotista, fabricante de anchetas y autora de seis libros donde el sarcasmo y la honestidad brutal se turnan el micrófono. Si esto te removió algo, probablemente en alguno de mis libros te vas a encontrar completa.
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