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Yenny Astrid Londoño

Reseña

Dos coronas retorcidas, de Rachel Gillig:

La maldición sigue viva, el reino no se va a salvar solo y el Maleficio todavía tiene opiniones. La segunda parte debe cerrar las cartas que la primera dejó sobre la mesa.

Por Yenny Astrid Londoño · 4 de noviembre de 2026 · 7 min de lectura

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Portada de la reseña del libro «Dos coronas retorcidas», escrita por Yenny Astrid Londoño. Yenny Astrid Londoño sostiene un mockup artístico de Dos coronas retorcidas, de Rachel Gillig

El libro

Dos coronas retorcidas

Fantasía romántica

de Rachel Gillig

4 de 5 estrellas

El vínculo entre Elspeth y el Maleficio y el cierre de las cartas sostienen la continuación.

La respuesta corta

Dos coronas retorcidas continúa la historia de Elspeth, Ravyn y la búsqueda de las cartas de Providencia en el reino de Blunder. Rachel Gillig expande el foco y lleva los secretos de la primera novela hacia un cierre de fantasía gótica con romance y magia peligrosa. Su mejor acierto es atender las consecuencias; su punto menos firme es que la exposición y los nuevos hilos pueden pelear por el mismo espacio.

Aviso de spoilers

Esta es la segunda parte de la duología El rey pastor. Voy a hablar de los conflictos y personajes que vienen de Una ventana a la oscuridad, pero no te contaré el desenlace ni las revelaciones finales. Si no leíste el primer libro, no empieces por acá: la corona retorcida funciona mejor cuando ya viste quién la dejó caer.

La historia continúa con una cuenta pendiente

Blunder sigue bajo la amenaza de su magia y de las consecuencias que la primera novela dejó en marcha. Elspeth y Ravyn tienen que lidiar con lo que cambió, mientras la búsqueda de las cartas de Providencia abre nuevos caminos. La segunda parte no vuelve al punto de partida para repetir la aventura; intenta mostrar qué pasa después de que una decisión altera el tablero.

Ese es un reto importante para cualquier cierre de saga. No basta con subir el volumen, invocar una amenaza más grande y llenar el cielo de luces. El libro tiene que hacer que las consecuencias emocionales y políticas pesen. Gillig acierta cuando obliga a sus personajes a vivir con lo que eligieron antes, no cuando se limita a recordar que el reino está en peligro.

Elspeth y el Maleficio ya no pueden fingir que nada cambió

La relación entre Elspeth y el Maleficio se vuelve todavía más relevante en esta continuación. Lo que antes podía ser una presencia que ofrecía ventajas peligrosas ya no cabe en la categoría de secreto manejable. La novela pregunta qué queda de la identidad de Elspeth cuando otra voz ocupa tanto espacio y qué significa intentar salvar a alguien sin decidir por esa persona.

Me interesa que el conflicto no sea una simple expulsión del monstruo y fin de la terapia. El Maleficio ha estado ligado a la supervivencia de Elspeth, y por eso cualquier solución tiene costo. La protagonista no puede tratarlo como un interruptor. El libro tiene que negociar entre miedo, dependencia y autonomía, una conversación mucho más enredada que «lo malo sale y todos aplauden».

Imagen de la reseña del libro «Dos coronas retorcidas», escrita por Yenny Astrid Londoño. Ilustración de Dos coronas retorcidas, de Rachel Gillig, con un texto superpuesto: «Las secuelas no se arreglan poniéndole otra corona al desastre».

El reino se abre y el reparto también

La segunda novela amplía el foco y deja entrar a otros personajes con historias conectadas a las cartas, la maldición y la estructura de poder de Blunder. El cambio ayuda a que el mundo no dependa solamente de lo que Elspeth sabe. También permite observar cómo las mismas reglas afectan distinto a quienes tienen posiciones distintas.

Ese ensanchamiento del reparto puede enriquecer el cierre porque algunas relaciones estaban pidiendo más atención desde el primer libro. Pero cada personaje nuevo necesita justificar las páginas que ocupa. En un final de duología, yo quiero ver perspectivas que revelen algo del conflicto, no que entren a hacer fila en una sala donde ya hay varias preguntas esperando turno.

Las cartas sostienen la fantasía y el peligro

Las cartas de Providencia siguen siendo el centro visual y mágico de la serie. Reunirlas no es solo conseguir herramientas: implica reconstruir una historia, probar límites y decidir qué clase de poder puede manejar una persona sin destruir algo en el proceso. La magia tiene una materialidad que vuelve fácil seguir la búsqueda, aunque las reglas exijan atención.

La expansión del sistema hace que el segundo libro se sienta más grande, pero también sube el riesgo de que la explicación se coma a la emoción. Cada carta puede tener simbolismo, función y consecuencias, pero no todas necesitan una exposición que detenga la escena. El mundo me gana cuando puedo inferir parte del peligro por lo que los personajes hacen; me pierde cuando el párrafo se vuelve instructivo justo en mitad de una urgencia.

El romance tiene que aguantar el mundo real

Elspeth y Ravyn enfrentan una relación que ya no puede avanzar únicamente con la tensión de los secretos. La primera parte construyó preguntas, y la segunda debe mostrar cómo se convive con las respuestas. Para mí eso es más interesante que el beso esperado: qué se puede perdonar, qué no se puede delegar y qué confianza sobrevive cuando el precio de la magia se mete en el vínculo.

El romance conserva su tono de fantasía gótica, pero tiene momentos donde la trama principal le quita oxígeno. Entiendo que hay un reino que salvar; a veces, sin embargo, los personajes podrían hablarse antes de salir a salvarlo. La falta de comunicación puede producir drama, sí, pero si todos siguen guardándose información, el lector empieza a pedir un formato de acta y un moderador imparcial.

Imagen de la reseña del libro «Dos coronas retorcidas», escrita por Yenny Astrid Londoño. Ilustración de Dos coronas retorcidas, de Rachel Gillig, con un texto superpuesto: «A veces la persona más peligrosa es la que aprendió a vivir dentro de tu cabeza».

Un cierre que recoge los hilos importantes

El libro busca cerrar la historia de la maldición, el papel de las cartas y la relación entre los personajes. Hay satisfacción en ver que los símbolos del primer tomo reciben un uso posterior y que la solución depende de entender lo que se puso en marcha, no de sacar una espada nueva del cajón.

También quedan zonas donde el cierre tiene que correr. La acumulación de perspectivas y antecedentes le compite al espacio emocional de algunas escenas. Yo habría preferido menos vueltas explicativas y más tiempo para sentir el peso de ciertas decisiones. Una conclusión puede ser clara sin tener que subrayar cada conexión dos veces.

Lo que no me gustó

La exposición es el problema más constante. El sistema de cartas, las relaciones entre personajes y las consecuencias de la magia requieren explicación, pero el libro a veces entrega varias piezas juntas y corta el impulso de la escena. También aparecen nuevos focos narrativos cuando yo todavía quería quedarme con Elspeth y con lo que significan sus cambios.

El romance tiene química, pero algunas conversaciones importantes llegan después de varios malentendidos que podrían haberse resuelto si los personajes compartieran una frase completa. No pido que la gente comunique como manual de terapia; pido que la historia no use el silencio como la única forma de fabricar tensión. Aun así, las críticas no borran el sentido de cierre: el libro sabe qué hilos heredó y qué preguntas tiene que contestar.

Imagen de la reseña del libro «Dos coronas retorcidas», escrita por Yenny Astrid Londoño. Ilustración de Dos coronas retorcidas, de Rachel Gillig, con un texto superpuesto: «Un cierre vale cuando resuelve lo que importa y no solo apaga las luces».

Mi veredicto

Dos coronas retorcidas completa una duología con una protagonista cuyo conflicto mágico también es íntimo. La relación de Elspeth con el Maleficio es el corazón más particular, mientras las cartas y la historia de Blunder amplían la escala. El resultado da importancia a las consecuencias y no trata la corona como un trofeo que resuelve todo por decreto.

No es un cierre perfecto: algunas explicaciones se amontonan y el reparto ensanchado compite por tiempo. Pero me deja la sensación de que la historia tenía una dirección y que el primer libro estaba preparando algo más que una continuación por contrato. Leída junto con Una ventana a la oscuridad, ofrece una fantasía gótica romántica que sabe hacer del poder algo hermoso y peligroso a la vez.

Mi puntuación

4 de 5 estrellas. El vínculo entre Elspeth y el Maleficio y el cierre de las cartas sostienen la continuación. Le resto por exposición densa y por resolver algunas conversaciones emocionales demasiado tarde.

¿Para quién sí y para quién no?

Sí la recomiendo si ya leíste Una ventana a la oscuridad y querés ver cómo se resuelven la maldición, las cartas y las decisiones de Elspeth. Si te gustan los cierres de fantasía gótica que mezclan romance y consecuencias, esta segunda parte completa el recorrido con una escala mayor.

No te la recomiendo como puerta de entrada: la historia depende del primer libro. Y si querés una conclusión que se detenga largo rato en cada personaje, tal vez sientas que algunos hilos corren para llegar al desenlace.

Preguntas frecuentes

¿Dos coronas retorcidas es continuación de Una ventana a la oscuridad?

Sí. Es el segundo libro de la duología El rey pastor, de Rachel Gillig, y continúa la historia de Elspeth y Ravyn.

¿De qué trata Dos coronas retorcidas?

La novela continúa la búsqueda de las cartas de Providencia y los intentos por enfrentar la maldición que afecta al reino de Blunder.

¿Quién escribió Dos coronas retorcidas?

La autora es Rachel Gillig.

¿Hay que leer Una ventana a la oscuridad primero?

Sí. La trama, la magia y las relaciones de Dos coronas retorcidas dependen de los acontecimientos del primer volumen.

¿Dos coronas retorcidas cierra la duología?

Sí. Es el segundo y último volumen de la historia de Elspeth y Ravyn.

¿Qué género es Dos coronas retorcidas?

Fantasía gótica con elementos de romantasy, misterio y magia oscura.

¿La historia tiene spoilers del primer libro?

Sí, por ser una continuación incluye consecuencias y referencias de la primera novela; conviene leerla después de Una ventana a la oscuridad.

El libro

Dos coronas retorcidas

de Rachel Gillig

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Sobre la autora

Yenny Astrid Londoño

Yenny Astrid Londoño es una autora y emprendedora colombiana, fundadora de Anchetas Medellín. Escribe sobre la vida real con sarcasmo, ironía y humor inteligente, transformando situaciones cotidianas, errores y relaciones imperfectas en historias con las que el lector puede reírse y reconocerse.

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