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Yenny Astrid Londoño

Reseña

La isla del tesoro:

La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson: un clásico de aventuras sobre un muchacho, un mapa y una tripulación que demuestra que el problema no es viajar por mar, sino elegir mal a quién le contás dónde queda el oro.

Por Yenny Astrid Londoño · 22 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

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Portada de la reseña del libro «La isla del tesoro», escrita por Yenny Astrid Londoño. Yenny Astrid Londoño con un mockup artístico de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson

El libro

La isla del tesoro

Clásico de aventuras

de Robert Louis Stevenson

4 de 5 estrellas

La aventura, Jim y Long John Silver siguen funcionando muy bien.

De qué trata La isla del tesoro

Jim Hawkins vive con su familia en la posada Almirante Benbow cuando llega un huésped de pasado sospechoso y hábitos nada discretos. Tras una serie de acontecimientos, Jim queda vinculado a un mapa que señala el lugar donde podría encontrarse un tesoro. Con la ayuda de adultos que creen poder controlar la expedición, parte en un barco rumbo a una isla que promete aventura y también problemas de proporciones oceánicas.

La tripulación incluye a Long John Silver, un cocinero carismático que cae bien con demasiada facilidad. Jim pronto descubre que no todos están en el viaje por las mismas razones. El mapa abre la ruta, pero no dice quién es leal, quién está calculando su oportunidad y quién espera el momento adecuado para cambiar las reglas. La novela es un viaje de exploración y una historia de aprendizaje: Jim no sale de casa convertido en experto marinero. Va entendiendo el peligro mientras ya está metido en él, que es una manera muy común de aprender las cosas menos divertidas.

Jim Hawkins y crecer sin manual

Jim narra la aventura desde su propia experiencia. Es observador, valiente cuando la situación lo exige y también impulsivo. A veces toma decisiones que le salen bien; otras veces actúa sin medir el tamaño del problema. Eso lo vuelve un protagonista creíble. No es un héroe adulto disfrazado de niño; es alguien que descubre que mirar, escuchar y decidir pueden tener consecuencias.

Su perspectiva también crea suspense. Jim no conoce todos los planes, así que nosotros tampoco. El lector entiende el ambiente por lo que el muchacho ve y por lo que todavía no alcanza a interpretar. Ese límite le da emoción a la aventura, aunque puede hacer que algunas personas adultas alrededor de Jim parezcan capaces de organizar una expedición entera y aun así olvidarse de explicar lo más importante.

Long John Silver y el carisma peligroso

Silver es uno de los personajes más interesantes porque su encanto no elimina la amenaza. Sabe conversar, ganarse la confianza y leer a los demás. No necesita presentarse como un villano de bigote retorcido; puede ser amable y peligroso en la misma escena, que es bastante más inquietante. Jim debe aprender a separar el afecto que siente por alguien de la evidencia de lo que esa persona hace.

La novela no simplifica del todo la relación entre ambos. Silver tiene presencia, humor y una habilidad para cambiar el tono de una conversación. Puede parecer aliado, protector o adversario, y esa inestabilidad mantiene viva la tensión. El carisma no es una prueba de bondad, aunque históricamente más de una persona haya firmado contratos convencida por una sonrisa bonita.

Imagen de la reseña del libro «La isla del tesoro», escrita por Yenny Astrid Londoño. Ilustración de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, con un texto superpuesto: «Los mapas prometen fortuna y normalmente entregan hambre, traición y barro».

El viaje y la aventura

La isla ofrece el placer de la aventura clásica: un barco, una tripulación, un mapa, el mar y un lugar desconocido. Stevenson convierte el viaje en una serie de pruebas donde la lealtad se mide con acciones y la supervivencia depende de observar el entorno. La naturaleza no es un fondo de postal; el mar y la isla imponen condiciones que los personajes deben respetar.

La novela fue publicada en el siglo XIX y se nota en el lenguaje, el ritmo y las convenciones de la aventura de su época. Aun así, su estructura se entiende con facilidad: cada avance abre un peligro nuevo y cada decisión cambia quién tiene el control. No es un thriller contemporáneo, pero sigue sabiendo cuándo dejar al lector con una pregunta. El mapa será antiguo; la curiosidad no.

Lealtad, codicia y decisiones

El tesoro mueve a los personajes, pero la novela también habla de lo que cada uno está dispuesto a hacer para conseguirlo. Algunos se aferran a una idea de honor, otros priorizan la supervivencia y otros creen que la codicia es una brújula perfectamente válida. Jim aprende que los adultos no siempre ofrecen seguridad, y que la autoridad no vuelve automáticamente sensata una decisión.

Esa mirada es parte de lo que hace que el libro siga funcionando. La aventura puede leerse como un relato de piratas, pero también como una historia sobre aprender a evaluar a las personas cuando las palabras y los actos no coinciden. Jim se equivoca, corrige y sigue adelante. A veces la madurez empieza cuando uno deja de creer que toda persona mayor sabe lo que está haciendo. Que Dios nos ayude cuando descubrimos que no.

La voz y el ritmo

La narración de Jim hace que el libro sea directo y fácil de seguir. Stevenson maneja bien la alternancia entre calma y peligro: una conversación en el barco puede volverse una amenaza, y un momento de exploración puede cambiar la relación entre los personajes. La isla parece un espacio de libertad, pero esa libertad tiene un precio y nadie puede simplemente pedir un taxi para irse.

El lenguaje puede sentirse antiguo para lectores acostumbrados a novelas actuales, y algunas descripciones o transiciones son más pausadas. También hay convenciones de aventura que hoy resultan conocidas precisamente porque tantos libros y películas las heredaron. Si uno espera encontrar aquí el giro más sorprendente de la historia de la literatura, quizá no; si quiere ver una obra que ayudó a definir el género, sí hay mucho que disfrutar.

Imagen de la reseña del libro «La isla del tesoro», escrita por Yenny Astrid Londoño. Ilustración de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, con un texto superpuesto: «Un pirata sonriente sigue siendo un pirata con pésimas intenciones».

Lo que no me gustó

El lenguaje y el ritmo conservan convenciones del siglo XIX, y la aventura se concentra casi por completo en hombres. Algunos tramos de navegación se toman su tiempo; además, Jim sale de ciertos peligros con una suerte que puede parecer conveniente. Long John Silver es fascinante, pero su carisma también puede robarle foco al crecimiento del muchacho que narra.

Por qué sigue siendo un clásico

La isla del tesoro ayudó a fijar muchas imágenes que hoy asociamos con los piratas: el mapa, la isla, la búsqueda y la tripulación dividida. Leerla permite notar de dónde vienen esos elementos y cómo Stevenson los organiza para construir aventura. No es una lectura obligatoria por decreto escolar ni necesita que uno la adore; tiene interés por lo que cuenta y por el camino que abrió para otras historias.

También sobrevive porque su núcleo es sencillo y eficaz. Un joven se embarca en una expedición, confía en algunas personas, duda de otras y aprende que cada elección tiene un costo. Los símbolos envejecen; la pregunta de a quién confiarle la vida no tanto. No significa que todo lo antiguo sea automáticamente una joya, pero aquí hay una narración con energía suficiente para seguir invitando a navegar.

Para quién recomiendo La isla del tesoro

Se la recomiendo a quienes disfrutan la aventura clásica, los relatos de viajes y los personajes que aprenden a tomar decisiones en medio del peligro. Puede ser una buena lectura para conversar con lectores jóvenes si el ritmo y el vocabulario se acompañan, y también para adultos que quieran leer el origen de muchas historias modernas de piratas.

Si buscás una novela contemporánea, personajes femeninos centrales o un ritmo sin pausas, quizá no te conecte tanto. Recomiendo escoger una edición clara y con notas solo si las necesitás; la aventura debe poder leerse sin que cada página venga con un examen sorpresa de vocabulario.

Jim aprende que un mapa no convierte a nadie en capitán

La recomiendo por el viaje, el crecimiento de Jim y el carisma peligroso de Long John Silver. Tiene el ritmo y las convenciones de una aventura del siglo XIX, pero su pregunta sobre a quién confiarle la vida todavía llega sin necesitar pata de palo ni loro.

Imagen de la reseña del libro «La isla del tesoro», escrita por Yenny Astrid Londoño. Ilustración de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, con un texto superpuesto: «La aventura empieza cuando alguien cree que puede confiar en la tripulación».

Mi puntuación

4 de 5 estrellas. La aventura, Jim y Long John Silver siguen funcionando muy bien. Le bajo una estrella por ciertos tramos lentos, las convenciones de su época y una mirada de género bastante limitada. Es un clásico que merece ser leído con disfrute y también con criterio, que no son actividades enemigas.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata La isla del tesoro?

Jim Hawkins encuentra un mapa que conduce a un tesoro y viaja en barco hacia una isla. Durante la expedición descubre que la tripulación tiene intereses distintos y que confiar en las personas será tan importante como encontrar el lugar.

¿Quién es Long John Silver?

Es el cocinero del barco y uno de los personajes centrales. Su carisma y su capacidad para ganarse la confianza de otros contrastan con el peligro que representa.

¿La isla del tesoro es adecuada para jóvenes?

Puede serlo según la edición y la sensibilidad de quien la lea. Es una aventura clásica con peligro, violencia propia del género y un lenguaje de otra época.

¿Hay que saber de piratas o navegación?

No. La novela introduce el viaje desde la perspectiva de Jim y el lector puede seguir la trama sin conocimientos especializados.

¿Por qué se considera un clásico?

La novela ayudó a definir imágenes y convenciones de la aventura de piratas que luego se volvieron populares en libros, cine y televisión.

¿La novela tiene personajes femeninos importantes?

La presencia femenina es limitada. La historia se centra principalmente en Jim y los hombres que participan en la expedición, lo que refleja las convenciones de su época.

¿Quién era el capitán Flint en La isla del tesoro?

Flint es el pirata cuyo tesoro da origen a la expedición. Jim Hawkins encuentra el mapa que pone a los personajes rumbo a la isla.

El libro

La isla del tesoro

de Robert Louis Stevenson

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Sobre la autora

Yenny Astrid Londoño

Yenny Astrid Londoño es una autora y emprendedora colombiana, fundadora de Anchetas Medellín. Escribe sobre la vida real con sarcasmo, ironía y humor inteligente, transformando situaciones cotidianas, errores y relaciones imperfectas en historias con las que el lector puede reírse y reconocerse.

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