Reseña
The Serpent and the Wings of Night, de Carissa Broadbent:
Fantasía romántica de competencia mortal, alianzas peligrosas y una protagonista que aprendió a sobrevivir antes de aprender a confiar. Reseña sin spoilers del desenlace.
Por Yenny Astrid Londoño · 31 de octubre de 2026 · 9 min de lectura
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El libro
The Serpent and the Wings of Night
Fantasía romántica
de Carissa Broadbent
4 de 5 estrellas
Oraya y la tensión de la Kejari me engancharon; la relación con Raihn y Vincent añade conflicto real.
Oraya aprendió a sobrevivir en una corte que no es suya
La premisa tiene una tensión clara: Oraya vive cerca del poder, pero no pertenece a la especie que gobierna su casa. Su padre adoptivo, el rey vampiro, puede protegerla y al mismo tiempo encarna el sistema que hace de su existencia una rareza frágil. Ella no tiene la fuerza física de los competidores y sabe que un error puede costarle la vida. Esa desventaja le exige observar, calcular y evitar que otros decidan qué significa ser humana en una corte llena de depredadores.
Oraya no es una protagonista dulce esperando que alguien la saque de la arena. Tiene orgullo, disciplina y una disposición para hacer lo necesario, incluso cuando lo necesario es desagradable. Su dureza le sirve y también le cobra: le cuesta confiar, pedir ayuda y reconocer cuándo la estrategia se está mezclando con el miedo. Me gustó que el libro no confunda capacidad con invulnerabilidad. Oraya puede ser inteligente y aun así tomar decisiones emocionales; una combinación que, sorpresa, no desaparece cuando hay vampiros.
La Kejari hace que cada alianza tenga letra pequeña
El torneo de la Kejari es el motor de la novela. No es un certamen de vestidos con una final donde entregan una corona brillante; es una prueba mortal donde participan guerreros de las casas vampíricas y la supervivencia importa más que la cortesía. Cada etapa da lugar a estrategias, enfrentamientos y cambios en las alianzas. La promesa es simple: ganar puede alterar el lugar de Oraya en el mundo, perder puede terminarlo.
La competencia hace que el ritmo avance y permite mostrar cómo cada participante piensa bajo presión. Oraya tiene que decidir qué mostrar, qué esconder y a quién le conviene tener cerca. Es entretenido verla resolver problemas con desventaja física, aunque la estructura de pruebas y rivales recuerda a otras sagas de fantasía juvenil y romántica. Broadbent vuelve más adulta y sangrienta la fórmula, pero no siempre la transforma. Aun así, leer un torneo donde la cooperación puede volverse traición en cualquier momento tiene más suspenso que varias juntas de condominio.
Raihn es rival, aliado y problema de logística emocional
Raihn entra como contrincante y como alguien que tiene sus propios motivos para oponerse al rey de los Nightborn. La alianza con Oraya no nace de una confianza instantánea, sino de la necesidad de aumentar las posibilidades de sobrevivir. El tira y afloja entre ambos crea buena parte de la tensión romántica. Raihn puede ser atractivo, peligroso y difícil de leer; Oraya sabe que cualquiera de esas cosas puede acabar siendo una amenaza.
La relación funciona cuando el libro permite que la estrategia y el deseo se estorben mutuamente. No es solo “me cae mal, pero qué ojos”; también hay preguntas de poder, lealtad y vulnerabilidad. A veces, sí, la novela se acerca bastante al paquete conocido del romance fantástico: el enemigo irresistible, la tensión física y las revelaciones sobre el pasado. Pero Oraya tiene objetivos que no dependen de enamorarse de Raihn, y eso mantiene cierta independencia en la historia. Que la atracción complique el torneo no significa que ella olvide que está compitiendo por seguir viva.

El rey Vincent es una figura paterna difícil de clasificar
Vincent adoptó y crió a Oraya dentro de una corte que no estaba pensada para una hija humana. La relación entre ambos tiene afecto, deuda y desequilibrio. Él la ha protegido y entrenado, pero también es un rey con intereses propios; cuidar a Oraya no elimina el hecho de que su poder se sostiene en un mundo violento. La novela juega con la incomodidad de querer a alguien que puede ser protector en la esfera privada y amenazante en la política.
Eso le da al conflicto una capa más interesante que la pelea simple contra un padre malvado. Oraya quiere demostrar que puede valerse por sí misma, pero también quiere entender qué lugar ocupa en la vida de Vincent. Su necesidad de autonomía no borra el vínculo, y el vínculo no vuelve inocuas las decisiones del rey. Las escenas entre ambos se benefician de esa contradicción. Yo quería más conversaciones donde Oraya pudiera cuestionarlo sin que la historia corriera de inmediato a la próxima batalla.
Las casas vampíricas amplían el mapa de la amenaza
La competición enfrenta a participantes de varias casas vampíricas, cada una con su cultura y sus intereses dentro del mundo de Nyaxia. Eso abre la historia más allá de la corte Nightborn y deja ver que el conflicto no se reduce a una pelea entre Oraya y su padre. Hay jerarquías, rivalidades y tradiciones que dan escala al escenario, mientras la Kejari pone a representantes de esas casas en un mismo espacio mortal.
La información sobre las facciones se va desplegando junto con la acción. A veces me habría gustado una pausa más larga para entender cómo cada grupo llegó a esa relación de poder, porque una explicación rápida antes de una competencia puede sentirse como una presentación de candidatos. El libro prioriza la tensión inmediata y deja parte del mundo para después. Si te gusta descubrir reglas mientras la protagonista corre por su vida, funciona. Si querés un mapa político servido con leyenda, tal vez vas a sacar una libreta y terminar haciendo tarea.
La oscuridad sirve a la historia, pero no todos los golpes pesan igual
La novela incluye violencia, supervivencia y relaciones difíciles. El mundo es oscuro y la narración no intenta maquillarlo como si todo pudiera resolverse con una conversación bonita junto a una ventana. Las decisiones de Oraya tienen consecuencias, y los vínculos se construyen bajo una amenaza que no es imaginaria. El tono adulto permite que el romance y la brutalidad convivan sin que uno vuelva inocente al otro.
Algunas escenas son duras y pueden resultar incómodas. La autora ofrece advertencias de contenido para violencia, tortura fuera de escena, autolesión, abuso emocional, esclavitud y referencias a abuso sexual. Conviene tomarlas en cuenta si estos temas te afectan. Dentro del relato, la violencia cumple una función de mundo y de torneo, aunque en ciertos momentos la sucesión de peligros se siente tan insistente que la sorpresa empieza a tener que competir con la cantidad de sangre en la página.

Un romance fantástico con buena tensión y tropos visibles
El libro se mueve entre fantasía, romance y acción. Cuando la trama se centra en Oraya intentando sobrevivir, el torneo da un objetivo inmediato; cuando se detiene en la relación con Raihn, aparece la posibilidad de que una alianza estratégica se convierta en algo más. El balance no siempre es perfecto, pero el ritmo crea lectura ágil y empuja hacia adelante.
Hay tropos reconocibles del romantasy: rivalidad, proximidad forzada, atracción con alguien que podría matarte y una protagonista que descubre que la política de su mundo está más enredada de lo que parecía. Para mí, el valor está menos en fingir que nunca he visto estas piezas y más en cómo se usan. Oraya conserva su ambición y sus decisiones; el romance la complica, no la reemplaza. El cierre deja una consecuencia que pide seguir la historia, así que no es una novela independiente aunque el torneo tenga una línea propia.
Lo que no me gustó
La competencia puede sentirse familiar para quien ya ha leído varias fantasías de pruebas mortales. El concepto funciona y algunas pruebas son tensas, pero ciertas etapas avanzan con una lógica de videojuego: superar obstáculo, conocer rival, revelar una pieza del mundo y correr al siguiente peligro. Quería más oportunidades para que la Kejari se sintiera culturalmente única, no solo letal.
También hay una cantidad importante de exposición sobre casas, historia y reglas que aparece durante escenas donde yo estaba tratando de seguir la acción. Raihn y Oraya tienen química, aunque algunas dinámicas entre ambos rozan el repertorio habitual del enemigo irresistible. Y aunque Vincent es una presencia prometedora, la relación con Oraya podría explorar más sus contradicciones antes de que el torneo vuelva a ocupar todo. El final mueve el tablero, pero la novela corta varios procesos internos justo cuando yo quería quedarme un poco más con ellos. Una cosa es dejar ganas de secuela; otra es dejar una conversación emocional esperando turno.

Mi veredicto
The Serpent and the Wings of Night pone a una humana en una competencia de vampiros y le da razones para participar que van mucho más allá de impresionar al hombre más peligroso del lugar. Oraya tiene carácter, inteligencia y una vulnerabilidad que no le quita fuerza. La Kejari sostiene el ritmo; Raihn complica la alianza; y Vincent vuelve incómoda la pregunta de qué significa ser protegida por alguien que gobierna una corte brutal.
La fórmula del torneo y varios tropos románticos son familiares, algunas explicaciones llegan apretadas y el libro pide seguir la serie para conocer todas las consecuencias. Pero tiene una protagonista a quien uno quiere ver sobrevivir y una mezcla de romance, intriga y fantasía oscura que sabe mantener el interés. Mi recomendación viene con una condición: revisá las advertencias de contenido antes de entrar. Los vampiros de esta corte no son de los que donan sangre y se van; les interesa mucho más quedarse con el poder.
Mi puntuación
4 de 5 estrellas. Oraya y la tensión de la Kejari me engancharon; la relación con Raihn y Vincent añade conflicto real. Le resto un punto por etapas familiares del torneo y exposición que interrumpe la acción.
Una humana en un torneo vampírico con mucho más que ganar
Te la recomiendo si disfrutás de fantasía romántica oscura, torneos peligrosos, alianzas precarias y protagonistas que tienen que negociar el poder mientras intentan sobrevivir. Es el inicio de Crowns of Nyaxia y tiene un tono adulto. Si preferís una fantasía sin violencia explícita o una novela romántica ligera, revisá los avisos de contenido y pensá si esta arena es para vos.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata The Serpent and the Wings of Night?
Oraya, hija humana adoptiva de un rey vampiro, participa en la Kejari, un torneo mortal que podría cambiar su posición en el reino.
¿Quién es Oraya?
Oraya es una humana criada por Vincent, el rey de los Nightborn, que ha aprendido a sobrevivir en una sociedad gobernada por vampiros.
¿Qué es la Kejari?
Es una competencia legendaria organizada por la diosa de la muerte, donde representantes de varias casas vampíricas luchan por obtener una recompensa.
¿Quién es Raihn?
Raihn es un rival vampiro que forma una alianza con Oraya durante la Kejari y también representa una amenaza para la corona de Vincent.
¿The Serpent and the Wings of Night es autoconclusivo?
No; inicia la serie Crowns of Nyaxia y su historia continúa en otros libros del universo.
¿Qué género es The Serpent and the Wings of Night?
Es fantasía romántica adulta con vampiros, intriga política y una competencia mortal.
¿Tiene advertencias de contenido?
Sí. La autora enumera violencia, tortura fuera de escena, autolesión, abuso emocional, esclavitud y referencias a abuso sexual, entre otros temas.
El libro
The Serpent and the Wings of Night
de Carissa Broadbent
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Sobre la autora
Yenny Astrid Londoño
Yenny Astrid Londoño es una autora y emprendedora colombiana, fundadora de Anchetas Medellín. Escribe sobre la vida real con sarcasmo, ironía y humor inteligente, transformando situaciones cotidianas, errores y relaciones imperfectas en historias con las que el lector puede reírse y reconocerse.

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